Existe básicamente un estrecho camino que divide el amor del odio y viceversa.
Yo pensé que jamás sería capaz de atreverme a transitar ese camino, pero inconscientemente lo estoy haciendo. Es el momento donde el dolor y la alegría van de la mano, las lágrimas se hacen amigas, y el llanto es nuestro lenguaje, ya no entiendo a mis propias emociones y me dejo llevar por lo inconsciente...Creer que hay una solución, es pensar en lo que nadie se atrevería, es delirar con la sabiduría y jugar con la conciencia.

















