
El error es pretender que los hombres reaccionen igual. La gran equivocación es pensar que ante el mismo estímulo, ellos responderán como nosotras. Pero no muchachas, no es así. Mal que les pese a los hombres, ya algunas cuantas experimentadas en materia de desamor (léase Agustina Bistoletti) aprendieron el jueguito ese en el que se creían los vivitos, los “yo wacho tengo todas las minitas atrás mío, soy un winner”. Apa apa apa, me parece que van a tener que buscarse otros medios de conseguir que una pobre ingenua (léase Agustina Bistoletti) les vuelva a creer.
Ai hombres, son tan básicos (claro, de mentalidad estábamos hablando, ¿no?). Lamentablemente son un mal necesario, demasiado necesario.
Ellos básicos, nosotras complicadas, ¡pucha che no pegamos una!

















